martes, 4 de mayo de 2010

La música es emoción

La música, tiene muchos géneros para los diferentes gustos musicales de las personas. Cualquiera que sea el gusto la música está hecha para sentirse y disfrutarse. Cada tipo de música tiene su emoción actúa diferente dependiendo del gusto de la persona, pero la música tiene definido la percepción o los sentimientos que desea transmitir, por ejemplo:
“Rock”: Exaltación, Adrenalina
“Grunge”: Liberación de energía
“Heavy Metal”: Adrenalina
“Electrónica”: Energía, impulso
Punk: Creencias propias
Instrumental Sentimentalismo, Relajación
Opera: Animo
Balada: Relajación o Tristeza
Durante un concierto cuando suena tu canción favorita alguna vez la emoción te habrá llevado a sentir un aumento en la velocidad de los latidos del corazón, la respiración más rápida, la piel sudando, los músculos llenos de fuerza y la cabeza llena de energía. Todo se debe a una sensación de placer provocada por la música, por diferentes estímulos en el cuerpo que te llevan a una sensación de gloria, una especie de orgasmo musical, por ejemplo:
Los riffs y el interludio apasionado en “Novenber Rain” (Guns and Roses), las notas sensuales en “Black Magic Woman” (Fleetwood Mac) o la reinventada introducción del “Hotel California” (Eagles) son dosis que uno puede escuchar una y otra vez para autocomplacencia.
La música siempre ha desempeñado un papel importante en el aprendizaje y la cultura, pudiendo llegar a influir en costumbres y emociones. En muchas ocasiones la música forma parte de la tradición de un país o de una región (reggae, tango, folklore, rap, polea, salsa, etc.
Allá por los años 50 el “Rock and Roll” entró a formar parte de la historia de mano de su interpretes más aplaudidos (Elvis Presley, Vétales, Rolling Stones).
Desde entonces la música ha vivido cambios espectaculares, y la influencia que ha ejercido en todas las generaciones, de forma especial en los adolescentes, siempre ha supuesto una fuente de preocupación para la sociedad y las familias.
El impacto que desarrolla la música sobre los adolescentes y jóvenes, y en la sociedad en general, es muy positiva ya que es una forma expresarse y también es una forma de ser, pero tampoco debemos confundir la libre expresión con la libertad de hacer lo que queramos.
Juan Navarro

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