La música, tiene muchos géneros para los diferentes gustos musicales de las personas. Cualquiera que sea el gusto la música está hecha para sentirse y disfrutarse. Cada tipo de música tiene su emoción actúa diferente dependiendo del gusto de la persona, pero la música tiene definido la percepción o los sentimientos que desea transmitir, por ejemplo:
“Rock”: Exaltación, Adrenalina
“Grunge”: Liberación de energía
“Heavy Metal”: Adrenalina
“Electrónica”: Energía, impulso
Punk: Creencias propias
Instrumental Sentimentalismo, Relajación
Opera: Animo
Balada: Relajación o Tristeza
Durante un concierto cuando suena tu canción favorita alguna vez la emoción te habrá llevado a sentir un aumento en la velocidad de los latidos del corazón, la respiración más rápida, la piel sudando, los músculos llenos de fuerza y la cabeza llena de energía. Todo se debe a una sensación de placer provocada por la música, por diferentes estímulos en el cuerpo que te llevan a una sensación de gloria, una especie de orgasmo musical, por ejemplo:
Los riffs y el interludio apasionado en “Novenber Rain” (Guns and Roses), las notas sensuales en “Black Magic Woman” (Fleetwood Mac) o la reinventada introducción del “Hotel California” (Eagles) son dosis que uno puede escuchar una y otra vez para autocomplacencia.
La música siempre ha desempeñado un papel importante en el aprendizaje y la cultura, pudiendo llegar a influir en costumbres y emociones. En muchas ocasiones la música forma parte de la tradición de un país o de una región (reggae, tango, folklore, rap, polea, salsa, etc.
Allá por los años 50 el “Rock and Roll” entró a formar parte de la historia de mano de su interpretes más aplaudidos (Elvis Presley, Vétales, Rolling Stones).
Desde entonces la música ha vivido cambios espectaculares, y la influencia que ha ejercido en todas las generaciones, de forma especial en los adolescentes, siempre ha supuesto una fuente de preocupación para la sociedad y las familias.
El impacto que desarrolla la música sobre los adolescentes y jóvenes, y en la sociedad en general, es muy positiva ya que es una forma expresarse y también es una forma de ser, pero tampoco debemos confundir la libre expresión con la libertad de hacer lo que queramos.
Juan Navarro
martes, 4 de mayo de 2010
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