
No se arrepiente un corazón de darse sin medida
ni la primavera teme de regalar su olor
ni la noche espera a que la convoquen,
la soledad camina sola, el corazón junto a su nobleza,
se posee sin ir poseyendo, reparte luz al refugiado
en cada paso despierta a la verdad,
es el gozo que jamás muere…
Lidia Rodriguez
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